Pues sí. Dos años pasan volando y debemos dejar nuestro sitio en los viveros de la UDC a otras jovenes empresas. Han sido dos años magníficos y a pesar de la falta de espacio y algún que otro problemilla con la red de datos, el estar en un edificio de la universidad, ha sido como maná caído del cielo. Pero, citando al gran Kultama: como todo lo bueno, esta botella se acaba, así que nos vamos a otro lugar donde abrevar los próximos años.
Ya llevabamos una temporada buscando locales, negociando con caseros, pidiendo presupuestos para reformas, etc, etc. Es increible la cantidad de tiempo y esfuerzo que requiere montar una oficina. En cualquier caso parece que ya es oficial: tenemos local. Cuando acabemos las reformas y amueblemos, ya colgaremos unas fotos en el blog y le dedicaremos unas alabanzas. De momento os dejo, como curiosidad, uno de los bocetos que ha hecho Asís con el Google SketchUp para hacernos una idea de cómo va a quedar cuando esté listo.
